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Tamaulipas

Tamaulipas colinda con el estado mexicano de Nuevo León hacia el oeste, con el golfo de México hacia el este, con los estados mexicanos deVeracruz y San Luis Potosí hacia el sur y al norte comparte una larga frontera con el estado estadounidense de Texas. De acuerdo con el último Conteo de Población Y Vivienda 2010, Tamaulipas tiene una población 3,268,554 de habitantes.

Las principales ciudades de Tamaulipas son la capital de estado Ciudad Victoria, Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo, Tampico,Ciudad Madero, Río Bravo, Ciudad Mante, Altamira y Valle Hermoso.

El nombre del Estado se deriva de Tamaholipa palabra de origen Huasteco, donde el prefijo tam significa “lugar donde”. Aunque no existe un acuerdo del significado de holipa, parece ser que la interpretación más común es “rezar mucho”, lo cual significa “lugar donde se reza mucho”. Durante el periodo colonial temprano, uno de los pueblos originales de Tamaulipas, hoy extinto, era conocido como los “Santos”, en lo que parece una hispanización del término holipa.

De acuerdo a registros paleontológicos y arqueológicos, los primeros asentamientos humanos en Tamaulipas datan de doce milenios antes de la era cristiana, y están identificados en el llamado “Complejo Diablo”, en alusión a un cañón de la Sierra de Tamaulipas. Más tarde, a nivel del Trópico de Cáncer, aparecen las primeras manifestaciones de la civilización indígena, ligadas al descubrimiento y domesticación del maíz y con ello, al inicio de la vida agrícola y la agrupación de asentamientos permanentes. Consecuentemente, en este período comenzó a fincarse en esta región una de las manifestaciones de la cultura Mesoamericana.

Tres fueron las áreas culturales de Mesoamérica en Tamaulipas: los pueblos de la Sierra Madre Oriental, los pueblos de la Sierra de Tamaulipas y la Huasteca. Fue en esta última área donde el patrón cultural mesoamericano se definió con mayor claridad y cuyo legado se ha trasmitido hasta nuestros días en las comunidades indígenas huastecas, aunque éstas no sobrevivieron en Tamaulipas y sí en otras entidades como San Luis Potosí e Hidalgo. En nuestra entidad, los huastecas se asentaron principalmente a lo largo de la cuenca baja del río Guayalejo-Tamesí y en los valles montañosos de Tanguanchín (Ocampo) y Tammapul (Tula). Políticamente no constituyeron un Estado, sino más bien se integraban como un conjunto de señoríos. Fueron hábiles artesanos y poseían una compleja cosmogonía religiosa, al grado de que en la Huasteca surgió el concepto del dios Quetzalcóatl. Como pueblo ubicado en un espacio periférico de la Mesoamérica nuclear, mantuvieron una larga autonomía hasta que en el posclásico tardío los mexicanas sometieron a su dominio a una porción de la Huasteca. En Tamaulipas, entre los siglos XV y XVI, sucesivas oleadas de nómadas del norte hicieron replegar a los huastecas hacia el río Pánuco, de tal forma que al momento de la Conquista española, prácticamente ya no ocupaban su territorio. Sobre los grupos de la Sierra Madre Oriental, si bien disponemos de investigaciones arqueológicas, no tenemos mucha información sobre la identificación cultural de los pueblos prehispánicos que la ocuparon. Hacia la parte meridional, en la región de Ocampo, surgieron sociedades indígenas que poseían una significativa diversificación agrícola, mientras que en la parte septentrional, entre los filos de la serranía, hubo asentamientos con un gran trabajo constructivo, como se hace patente en el Balcón de Montezuma, una zona arqueológica ubicada en las cercanías de la actual capital del estado. Para el siglo XVII, al tiempo del primer encuentro con la cultura occidental, la Sierra Madre era ocupada por los llamados indios pisones. Para el caso de la Sierra de Tamaulipas y como se ha mencionado, de ella se tienen antiquísimas referencias históricas, así como múltiples ejemplos de la evolución posterior de los pueblos indígenas que la habitaron.

Traje típico

Íntimamente ligadas al acontecer histórico de los pueblos son sus costumbres y tradiciones, que con sus personales características conforman una manera de ser, como la del Tamaulipeco. Resultado de largo enfrentamiento con los nativos y de la adaptación a las características físicas y climatológicas de las tierras, fueron las vestimentas con las que se protegían los colonos. Desde tiempos tempranos se confeccionaron cotones de piel y cueras de gamuza, primero como indumentaria del jinete militar, luego como la del vaquero campirano. Hoy, la cuera es la prenda típica que identifica a Tamaulipas.

En el seco y frío clima de Tula, en el suroeste del estado, se empezaron a elaborar de manera cotidiana las cueras, hacia la mitad del siglo XIX. Su primer diseño, rústico, sin adornos, recuerda a la vestimenta de cuero con flecos de los apaches del norte. Más tarde con la consolidación del nacionalismo tras la caída del segundo imperio y la definición del traje charro nacional, la cuera Tamaulipeca recibió la influencia de su decorado y lo adapto a su personal estilo en el manejo de los arabescos con flores, que hoy en día siguen evolucionando. Así como al traje del chinaco se le implanta el águila nacional en la espalda, en su devenir hacia el traje charro, la cuera lleva el escudo de Tamaulipas.

Campeche

Los primeros pobladores de campeche fueron los mayas y los españoles, posteriormente otros grupos de diferentes partes del país y del mundo se han integrado a la población. Se le denomina Campeche por el nombre de una ciudad llamada Ah-Kim-Pech que significa ” Lugar de garrapatas Bravas ” o ” Lugar de Culebras y Garrapatas “. Durante el periodo clásico que abarco del año 300 al 900 d.c, la cultura maya desarrollo en lo que hoy es Campeche, en Chiapas y Guatemala, y en el Posclásico, del 90 al 1517 d.c, culmina su influencia en la región. Practicaban la religión politeísta; entre los dioses mas venerados estaban Itzamná; regidor del cielo; Ixchelbel Yax, personificación femenina de Itzamná; Ixchel, diosa de la luna, Choa; dios de la lluvia; y Ek-Chuah, dios del cacao y de los comerciantes, además habían dioses menores, y el culto a los antepasados.

Fue en 1441, que el linaje de los Cocom fue derrotado y el Mayapán abandonado. Tras la caída de Mayapán, se pudieron formar varias provincias, pequeñas unidades políticas, que sumaban 19 cuando llegaron los españoles.

Durante el siglo XVI, hubo varias expediciones de piratas franceses; una fue la del 17 de agosto de 1561, donde también tomaron por sorpresa a los españoles. Lo mas resaltante de este asalto es que dos de los piratas se quedaron en Campeche; uno de ellos aprendió la lengua maya y recorrió los pueblos comerciando, así se volvió rico.

Desde la segunda mitad del siglo XVII, los esclavos negros fueron llevados a Campeche, desde las costas africanas de la Atlántica para dedicarlos al corte del palo de tinte y al trabajo en las haciendas. El 01 de octubre de 1777 Campeche fue declarada Ciudad, entonces la población era de 17,000 a 18,000 habitantes, contando con un 16% de negros y mulatos.

CULTURA DE CAMPECHE

Campeche encierra encantos en sus leyendas, en su historia, en sus paisajes, en su gente, en sus tradiciones y costumbres y en su cultura.

Si algo enaltece a una población es su riqueza cultural; su idiosincrasia, la conservación de sus raíces; y estos son precisamentelos valores que enorgullecen a los campechanos.

GASTRONOMIA

El estado de Campeche es famoso por su excelente gastronomía, cuya elaboración es a base de pescados y mariscos, esto le hace única y original por su creatividad, sazón y gusto.

Entre las comidas de pescados y mariscos destacan el pámpano empapelado, la cherna en su jugo, el pan de cazon, calamares en su tinta, camarones empanizados, pescado a la campechana, pargo o mero en mac-cun y las famosas manitas de cangrejo.

Las deliciosas ensaladas de marisco a base de camarón, caracol negro o rojo, pulpo, calamar, ostión y jaiba son únicas.

Los mismo se puede decir de los cócteles, preparados con ingredientes que los hacen los únicos en todo el país. Los pescados y mariscos, como el camarón, el pargo, el mero, la rubia, el esmedregal, el cazon, la raya, la hueva de lisa, la corbina, etc., se preparan en todas las formas imaginables, desde las recetas mas sencillas y exquisitas, hasta las mas sofisticadas.

EL TRAJE REGIONAL

Campeche: Traje típico

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Blusa blanca, cuello cuadrado bordado con hilo negro.

Desde antes de la conquista, en el traje típico de la región sobresalen los grabados del tipo maya. La gran influencia española posterior lo convierte en una vestimenta mestiza, popularizada por la costumbre social de los “estrenos”.

Las mujeres solían estrenar cuatro veces al año: en el carnaval y en las fiestas de San Juan, San Román y la Purisima Concepción.

En aquella época las patronas les regalaban a su servidumbre los ajuares completos, que con el paso del tiempo se convirtieron en el traje típico de la mujer campechana.

Una blusa blanca con cuello en forma cuadrada, bordada a mano con hilos negros de algodón alrededor del cuello, el pecho y las mangas.

Las figuras que se bordan están inspiradas en las flores de cebolla y calabaza; aunque también se bordan los símbolos del escudo de la ciudad,  murallas y barcos.

La falda, de largo hasta los tobillos, es de percal o zarza, es de colores vistosos y está adornada con encajes blancos, flores y lazos de la misma tela de la falda y al final de la falda una pequeña arandela que hace lucir a la mujer campechana muy elegante.

Debajo de la falda se acostumbra llevar una pollera blanca o enagua.

Complementan el traje un hermoso reboso de Santa María, que ha sustituido definitivamente la pañoleta o mantilla que anteriormente se portaba.

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Falda hasta el tobillo, hecha de percal o zarza.

Por último las chanclas o chancletas, confeccionadas en suela dura y charol negro sobre el que trabajan los zapateros con bordados en hilera blanca.

Estas chanclas tienen una reminiscencia morisca. Las puntas se proyectan hacia arriba, el tacón es bajo, especial para marcar los sonidos musicales al bailar temas del folclore.

De su cuello pende una gruesa cadena de oro llamada “soguilla salomónica“. A veces éstas son tan largas, que abarcan tres vueltas al cuello, llegando hasta la región del ombligo.

De esta soguilla penden invariablemente seis monedas antiguas de diez pesos de oro y rematadas por un doblón español o una imagen pesada de oro puro.

Los aretes son monedas y a veces es la figura de una paloma prendida en el óvulo de la oreja; sostienen las alas y el pico, respectivamente, breves cadenillas que rematan en esferas de oro puro, acompañadas por un rosario de coral rojo en honor a San Francisco, y un rosario negro en virtud del señor de San Román.

Se adornan el pelo con peinetas de carey, semicirculares con incrustaciones de oro, monedas antiguas y piedras preciosas.

Su peinado es una larga trenza y moño de vistoso color.

El traje regional masculino de Campeche.

El traje típico masculino consta de pantalón blanco, ancho en las caderas y camisa blanca larga abrochada con botones de oro unidos por una cadena, sombrero de jipi japa, y por calzado, alpargatas de piel de ganado vacuno, con medio tacón.

Otra descripción para el traje masculino dice:

Consta de una filipina de lino blanco con botones dorados, pantalón negro, y un cinto de seda roja ceñido a la cintura, amarrado a un costado y con extremos colgantes en deshilado.

En algunos bailes se requiere el paliacate o pañuelo mestizo, de color rojo con estampados de origen indú y sombreros de jipi japa.

El calzado son alpargatas que en algunas ocasiones se sustituye por zapatos cerrados de charol negro.

Quizás la diferencia en el color del pantalón obedezca a las costumbres en su uso cuando se trata de asistir a una fiesta tipo “sarao” o a una Fiesta del Palmar, ya que en cada una ellas se ejecutan bailes distintos.

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El traje campechano para un “sarao” es filipina blanca con botonadura de oro y pantalón de dril rayado finamente y calza botín. Aquí lleva pantalón blanco. El campechano en la Fiesta del Palmar combina la tradicional filipina blanca con botonadura de oro y pantalón negro ceñido; la cintura, con banda de seda roja y se calza con botines.

Filipina: Chaqueta de dril, sin solapas, que visten los hombres.

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Campechana vestida para un “sarao”, la tradicional fiesta bailable. Campechanas y su atuendo para bailar en la Fiesta del Palmar.

Traje Tipico de Calkini

En esta parte del estado de Campeche,  las mujeres visten la indumentaria tradicional (yucateca), que consiste en dos clases: la de uso diario (huipil) y la de gala (terno), para las fiestas. Ambas se complementan con un rebozo.

El traje masculino, de mestizo, es una camisa blanca, suelta, sobre el pantalón también blanco. Se usan alpargatas, sombrero de jipi y paliacate rojo.

En los últimos años se ha promovido el traje típico de Campeche, en programas cívicos y en actividades culturales, aunque no se arraiga todavía en la costumbre de los habitantes del municipio.

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x Traje de mujer humilde, banda a la cintura, pintada, con falda floreada.
La mujer de procedencia humilde (imagen a la izquierda) a partir de la colonia adopta una indumentaria similar a las de las mozas de servicios en España, con las modificaciones siguientes:

En vez de chal usaba rebozo e hipilillo con tiras de bordado corriente en el cuello y mangas, sobre el que se amarraba con tiras una saya de zarza estampada.

Calzaba chancletas de piel de color negro, trabajadas con adornos de hilo blanco.

Este tipo de vestimenta se mantuvo generalizado hasta principios del siglo XIX, y con ligeras variantes suele verse en la actualidad.

Tabasco

Tabasco  se localiza en el sureste de México, contando con 191 de los 11 593 km de la costa del país, es decir, el 1,58%. Colinda al norte con el golfo de México, al noreste con el estado de Campeche, al sureste con la República de Guatemala, al oeste con el estado de Veracruz y al sur con Chiapas. La superficie de su territorio ocupa una extensión cercana a los 25 000 km², que lo colocan en la vigésimo cuarta posición en la lista de los estados mexicanos ordenados por superficie.

Según el II Censo llevado a cabo por el INEGI en 2010, en Tabasco habitan 2 238 603 personas, por lo que se trata del estado más poblado de todo el sureste mexicano.El español convive en Tabasco con numerosas lenguas indígenas, todas ellas reconocidas como lenguas oficiales de entre las lenguas de México, aunque solamente el 3% de su población habla alguna de estas, estando por debajo del promedio nacional del 6,7%.

 Las danzas típicas de Tabasco, son el resultado de la fusión de las costumbres y la riqueza cultural de olmecas, mayas y mexicas, quienes en ciertos momentos de la historia, se asentaron en este territorio.

DANZAS

La música tabasqueña surgió hace más de tres mil años, y se utilizaron principalmente instrumentos como el tambor, la flauta, las conchas de tortuga y los chinchines. Con ellos, comenzaron a surgir bailes y danzas que los indígenas crearon para agradecer a sus dioses, hacerles ofrendas o pedirles buenas cosechas.

Los frailes utilizaron las danzas indígenas y les agregaron pasajes y personages bíblicos, con la finalidad de facilitar la conversión de los indígenas al catolisismo, prueba de ello son las danzas de “El Caballo y el Gigante” y “David contra Goliat”. Los chontales, una vez convertidos al cristianismo, sus prácticas religiosas anteriores a su conversión subsistieron a pesar de las prohibiciones y persecuciones de que las hizo objeto la iglesia, y fueron integrándose a las festividades católicas, llegando así, hasta nuestros días, siendo un reflejo de la gran riqueza cultural de Tabasco.

Música de viento, marimba, y tamborileros.

Marimba infantil municipal

Artesanías

Muebles rústicos de bejuco fabricados en V. Chablé.

Destacan los muebles rústicos de bejuco tejido en la villa Chablé; los empalillados y muebles de cedro y caoba, que se fabrican en el pueblo Gregorio Méndez; los comales de barro, escobas, canastos, yaguales, abanicos, artículos de piel y bozales tejidos de guano, de Jobal y Pochote; en los talleres del DIF se realizan bordados de medio punto, muñecos de peluche, tarjetería española y orfebrería.

Trajes Típicos

A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX las mujeres usaban blusita corta para afuera en olanes y mangas abuchadas, falda recta ligeramente recogida con fina arandela al final o lisa con estampados en colores pastel y blanco.

Trajes típicos

El traje típico más conocido y común en todo el estado es: Las mujeres, falda larga floreada con bastante vuelo, blusa blanca de algodón con cuello bordado de flores en punto macizo; y los hombres, pantalón y camisa blanca de manta, paliacate rojo al cuello, sombrero chontal, morral, machete y bush.

Yucatán

Yucatán es uno de los treinta y un estados que, junto con el Distrito Federal, conforman las treinta y dos entidades federativas de México. El estado se localiza en el sureste de México y en el norte de la península de Yucatán. Se encuentra limitado al norte por el golfo de México, al sureste por el estado de Quintana Roo y al suroeste por el estado de Campeche.

Antes de la llegada de los españoles a la península de Yucatán, el nombre de esta región era el Mayab, que en lengua maya(ma’ ya’ab), se traduce como unos pocos. Fue una región muy importante para la civilización maya, especialmente durante el denominado período posclásico, aunque los asentamientos mayas más remotos en la región se estima que datan del siglo III d. C., cuando las primeras migraciones provenientes del Petén se establecieron en la región de Bacalar, en el oriente de la península. Hacia el siglo V, los pobladores empezaron a trasladarse hacia el poniente de la península, fundando, entre otras ciudades,Chichén Itzá, Izamal, Motul, Ek Balam e Ichcaanzihóo (también llamada T’Hó), actualmente Mérida, capital del estado actual.

Muchas de las ciudades mayas de la región peninsular subsistieron después del colapso de las ciudades de la región maya original y algunas de ellas seguían habitadas a la llegada de los españoles, a principios del siglo XVI. En la actualidad, se conservan en buen estado y se encuentran integrados a zonas urbanas un buen número de yacimientos arqueológicos mayas, que comprenden diversos períodos del desarrollo de la civilización maya, prueba de que esos lugares han tenido una línea de continuidad en su existencia a lo largo de los siglos.

Desde la conquista española, en la primera parte del siglo XVI, y hasta las primeras décadas el siglo XIX, la península de Yucatán, integrada por los actuales estados de Campeche, Tabasco, Quintana Roo, Yucatán y lo que hoy constituye Belice, integró una sola entidad político administrativa, la Capitanía General de Yucatán.

En los albores del México independiente, en 1823, se configuró una primera República de Yucatán que se adhirió a la República Federal de los Estados Unidos Mexicanos. Más tarde en 1841, como resultado de conflictos culturales y políticos vinculados con el pacto federal que se había roto, Yucatán declaró su independencia de México para constituir una segunda República de Yucatán, que también resultaría efímera, puesto que en 1848 Yucatán se reintegraría en México.

Posteriormente, en 1858 (aunque el gobierno de Benito Juárez no reconoció el hecho sino hasta 1863), en plena guerra de castas, el estado mexicano de Yucatán fue escindido por primera vez, estableciéndose Campeche como estado independiente. A la conclusión de la propia guerra de castas, durante el porfiriato, en 1902, el estado de Yucatán fue dividido nuevamente para crear el territorio federal que más tarde se convertiría en el actual estado de Quintana Roo. A la fecha, Yucatán está integrado por 106 municipios.

Traje típico

El traje del indio consistió en una camisa larga y volante de tela de algodón blanca o de color crudo, sin adornos; unas zaragüelles o bragas, no muy largas y bastante anchas, que les llegaban hasta media pierna, sin portañuela o abertura por delante y sin botones; pero con dos aberturas laterales en ambas caderas, ciñéndose el calzón con cintas del mismo material.

Completaban esta vestimenta unas sandalias características de cuero de res o de venado, sujetas a los tobillos con cordeles de fibra de henequén, pasándose una cuerda entre el dedo mayor del pie y el siguiente. Un sombrero de paja les cubría la cabeza, trayendo el pelo corto.

En las indias, el fustán consistía en una larga enagua blanca de algodón, ajustada a la cintura, que caía hasta los pies. Y para cubrirles el busto usaban una especie de camisa o jubón blanco,sin formas ni pliegues, que caía sobre el fustán. Un amplio escote cuadrado descubría la parte del pecho y a los lados exhibía dos pequeñas aberturas para sacar los brazos, que quedaban desnudos. Llamaron a esta prenda hipil, que viene del mexicano uipilli, corpiño o peplo que usaban los indios aztecas. Actualmente los hipiles llevan bordados de colores, estampados, grecas, deshilados que llaman xmanikté o xokbil-chuy (hilo contado o punto de cruz).

Concluía la indumentaria de las indias, tocándose la cabeza con una manta blanca de algodón, llamada toca, con la que no solamente se cubrían la cabeza sino las mejillas, busto y brazos.

Usaban también collares de cuentas y rosarios de abalorios rojos, intercalando en la sarta, amuletos tallados en hueso y dientes de jabalí.

Consiste hoy el traje clásico de los mestizos varones en una camisa larga de tela blanca, de mejor calidad que la de los indios, finamente planchada, que suelta en faldas volantes, les llega hasta medio muslo. Un pantalón de dril o lienzo fuerte blanco, almidonado y planchado que termina en ancha boca de campana, pero que antes era angosto y les llegaba hasta los pies. Sandalia (alpargata) de lujo de buena piel, sujeta al tobillo con correas pespunteadas y charoladas y suela gruesa de dos o tres capas de cuerpo, que rechinan al andar.

Usan sombrero de paja tipo jipijapa o panamá, fabricado en el Estado; al hombro y sólo cuando hace un poco de frío, usan una vistosa cobija o jerga de vistosos colores y con flecos, llamada en el país con su nombre extranjero: “plaid”.

La pechera de flamante camisa va sujeta con botones de oro, pendientes de una cadenilla del mismo metal que los une a todos por dentro de la camisa. Este es el traje de lujo de los mestizos.

El traje de trabajo, se compone de un calzón blanco de lienzo fuerte y camiseta de tela de algodón blanco o de un tejido de calceta o punto de media. Se ciñen, además, para el trabajo, un delantal de cotí (cottin) azul o a rayas: tela de lienzo grueso que se usa comúnmente para colchones.

El traje de la mestiza consiste en un huipil de batista de lino, de fino algodón de seda, siguiendo en todo el modelo de las indias: jubón cuadrilongo que cae volante, con dos aberturas laterales que por el ancho de la prenda simulan unas mangas cortas, quedando los brazos desnudos; un amplio escote cuadrado descubre la parte de pecho, dejando desnudo el cuello. Este escote, en sus orillas, lo mismo que los bordes de la camisa, va orlado de cenefas bordadas de vivos colores, en variadísimas labores, desde el bordado de punto de cruz (xokbil-chuy) y el de seda estilo inglés, hasta el de pinturas y miniaturas al óleo. En otros, el cuello es postizo, con flores estampadas y con encajes de Holanda y Chantilly. Les llega hasta media pierna y su borde inferior cae con gracia. El fustán, que se ciñe al talle y que sobresale bajo el huipil, tiene los mismos adornos y cenefas que éste y con él hacen juego, contemplándose ambos adornos uno debajo del otro.

Antiguamente, las mestizas se cubrían la cabeza cuando iban de paseo o a la iglesia, con una toca blanca bordada en punto: evolución perfeccionada de la manta blanca usada por las indias durante la época colonial. En el último tercio del siglo XIX fue substituida por el rebozo de color, corriente en las mestizas de escasos recursos, y lujoso en las que pueden costearlo. Hoy está de moda entre las mestizas pudientes el rebozo de seda de bolita y el llamado de Santa María, de preciosos colores, tejido en las fábricas de Puebla.

Se adornan el cuello con largos y lujosos rosarios de filigrana de oro y gruesas cuentas de coral, labrados por artífices del país, colgando en ellos moneditas y doblones de oro de gran valor, denominados escudos y unas pesadas cruces de filigrana, primorosamente labradas, en el extremo de los largos rosarios, que les llegan al vientre. Al mismo tiempo se ponen collares y cadenas de oro de dos vueltas. Se recogen el cabello en un gracioso peinado que llaman t’uch, hacia atrás, en forma de martillo, atado en medio con un lazo de listón, y el pelo de delante echado atrás sin vereda. Algunas se dejan un copete con graciosos rizos. Usan grandes y largos aretes de filigrana de oro con piedras de colores, que hacen juego con el rosario. Estas piedras son auténticas o falsas, según las condiciones económicas de la portadora, pero la montadura siempre es de oro legítimo. Acostumbran usar sortijas en todos los dedos de las manos, de oro y vistosas piedras.

Tiempo atrás, el zapato que usaban era de raso o brocado de vistosos colores con adornos dorados, con tacón alto y la punta levantada en forma de gancho, imitando la babucha árabe; no usaban medias. Hoy, la mestiza, calza las mismas zapatillas que usa la clase blanca. Además, la mayoría usa medias.

El clásico traje ha pasado a la historia entre la mayoría de los mestizos, refugiándose en una mínima parte de ellos. Algunos, que todavía conservan sus tradiciones, se visten aún de mestizos, especialmente en sus bailes y saraos, pero la mayor parte usa hoy, en vez de la camisa larga blanca, la guayabera: una chamarra de origen cubano.

Igual ha pasado con el bello traje de las mestizas. Casi todas las auténticas se visten hoy a la última moda de las clases altas. Ha desaparecido en ellas el t’uch y el zorongo, sustituyéndolos los bucles; se han eclipsado los hermosos rosarios de coral y filigrana con gran cruz de oro, para lucir en su lugar las perlas falsas de bisutería y joyas de fantasía, y sólo les sirven sus trajes antiguos para disfrazarse en los bailes del Carnaval y en las vaquerías.

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